Un día cualquiera en AGAIN Cashmere

Un día cualquiera en AGAIN Cashmere
Octubre 13, 2016 Again Cashmere
Por Again Cashmere, News
Zurbano, 25

Un día cualquiera en AGAIN Cashmere

Lo más importante en AGAIN Cashmere  son, sin lugar a duda,  los clientes. Nada más cruzar el umbral de la tienda, los clientes se transforman en amigos, muchos de ellos eternos. Como si se rompiese la realidad para comenzar a soñar, quien entra en  el espacio de AGAIN, se siente en familia.

< ¿Sabes lo maravilloso de las tiendas de  Again Cashmere?  Que nada más poner un pie en ellas te sientes en casa> dice una clienta amiga. Cuando escuchamos esas palabras nos llenamos de emoción  porque uno de los principios desde que fundamos la empresa es lograr traspasar la relación comercial y hacerla más personal, más humana.  Ese es uno de los valores que representan la marca de AGAIN, la ternura  y el amor con que creamos las prendas es igual de fundamental que nuestros clientes. Importan más las personas que los números. Ante todo la humanidad y la alegría. ¡Aquí somos gente simpática!

Y es que además de enseñar los ponchos, las chaquetas de cashmere, los jerséis de pico  y todo el universo hedonista que supone la fibra natural, hay un cometido muy especial que es el de escuchar. Y, de vez en cuando, tomarnos un té o un gin tonic, animar y vivir las apasionantes aventuras y aquellos detalles de las vidas diarias que,tantas  veces, son extraordinarios y que tenemos la fortuna de poder participar en ellos.

Hay días que las orejas se nos  hacen tan grandes que hasta dejamos admirados  a los Gnomos.  Escuchamos absolutamente de todo: desde cotilleos a proyectos, desde planes a romances, desencuentros y peleas, deseos e ilusiones…todo en un lapso de unas cuantas horas. ¡Es fascinante!

Mientras enseñamos la colección, empieza la complicidad  y las sonrisas  al tiempo que  se va fraguando lo que acabará siendo una gran amistad.  Lo apasionante de la conversación es que tu interlocutor siempre te aporta algo interesante, una enseñanza de vida, algo que engrandece el día.   Y eso es algo que no se vive en todos los trabajos.

Ayer, sin ir más lejos, un cliente amigo llegó de un humor bastante otoñal. Se sentó en lo que bien podría ser una comodísima <chaise longue>  y parecía que no había manera de arrancarle una sonrisa.  Después de diez minutos las prisas y el desosiego le iban abandonando al tiempo que al darse cuenta de la tontería de su problema, acabó invitándonos a todas a una botella de un delicioso champagne.

Y así, de semejante guisa brindamos por  la alegría y el sentido común y como no, por saber ser guardianes de secretos

¡Vivan nuestros clientes amigos!

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