AGAIN y el cashmere: Una aventura de vida

AGAIN y el cashmere: Una aventura de vida
Marzo 30, 2016 Again Cashmere
Por Again Cashmere
Una aventura de vida

Again y el cashmere : una aventura de vida.  ¿Qué es el cashmere?, pregunté a uno de los pastores que, una vez al año, recoge con mimo su preciado pelo. <Es una  aventura de vida>, respondió.

Al principio no supe que decir. Después me puse a  investigar tan preciada fibra natural y comprendí  la apasionante aventura a la que se refería  el sabio pastor.

El cashmere  es de las lanas de cabra  más escasas, extraña y valoradas  del mundo. Una fibra natural,  suave al tacto, sedosa, ligera y – last but nos least- un magnífico aislante térmico.

En una de las zonas más inaccesibles de Asia Central,  las famosas cabras se dispersan en rebaños por la cordillera del Himalaya. Los animales viven en cotas que rondan los 2500 metros y soportan temperaturas que pueden alcanzar los 30 grados bajo cero. Y ahí es donde reside su fuerza. El frío y la altitud, unidos a una nutrición espartana, y su libertad entre unas vistas prodigiosas (la estética siempre importa) conceden al pelo de la cabra una brillante  armadura tan eficaz como sensual para protegerse del frío.

La cabra muda  el pelo en primavera,  cuando los pastores recolectan su pelo en amoroso ritual , con  mucho mimo y cuidado. Éste no se esquila sino que se carda  para conseguir un pelo de mayor longitud. Cuanto más largo, mejor será la prenda que nazca.

Una vez recogida la lana, se separan los manojos por grosor y color. Lo maravilloso del proceso es que a día de hoy se continúa respetando la tradición y la pureza artesanal.

Por algo el cashmere es conocida como “la fibra de los Reyes”. Los romanos que de tontos no tenían un pelo ya se dejaron seducir por la lana y hubo más de una emperatriz que fascinaba exhibiendo la gozosa  y sensual fibra en las cortes europeas.

Definitivamente el cashmere es una aventura. AGAIN y el cashmere están unidos desde que aquel pastor nos brindó la oportunidad de emprender el viaje. Y sobre todo, cuando esas atractivas cabritas nos guiñaron un ojo.